LA HAINE ( EL ODIO )
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LA HAINE ( EL ODIO)Esta película cuenta la historia de tres jóvenes parisinos pertenecientes a minorías. Un judío, un africano y un chico argelino musulmán. A pesar de ser franceses, se ven discriminados por un sector que no los ve como tales. Al mismo tiempo que conviven en ese ilusorio Paris perfecto, que les vende la publicidad que encuentran al caminar por la ciudad.
Estos chicos no viven el tipo de vida que disfrutan otros habitantes de Paris. Ellos viven en las afueras de la ciudad. Siempre acosados por la policía, o por otras personas que simplemente no toleran su presencia.
Me llama mucho la atención desarrollar un ensayo sobre esta película, porque siento que en el fondo; toca un tema que bien podría, e incluso sucede, en nuestro país o cualquier otra nación. Independientemente de que sea un país en desarrollo o no.
Los medios de comunicación tratan de vendernos a toda costa una ilusión. Una realidad que no existe. Es suficiente tener un gancho, para así desarrollar toda una estrategia con la cual poder vender su producto. Hacerlo conocido.
De esta manera en todo el mundo se vende la idea de un Paris romántico, tranquilo, especial. En donde nunca sucede nada que no este estrechamente ligado a esa idea. Todo es moda, todo es sueño, todo es amor. Y si existiera pobreza, desigualdad, no importa, pues es algo que cuesta vender y además muy difícil de encajar en esta campaña de ilusiones que es Paris. Pero, si la insistencia fuese mucha, no darían abasto las campañas que invitarían a los pobres del mundo, a ser pobres en Paris. Con algún “slogan”, haciendo alusión sobre lo bonito, lo especial que es pasar hambre y frio en Paris. Recostados sobre la pared de un edificio antiquísimo escribiendo poemas de amor.
Es aquí donde se nota la tremenda influencia que ejercen los medios de comunicación sobre las masas. Cómo se encargan las campañas de publicidad de vender verdades a medias, quizás completas mentiras.
La gran mayoría de las personas tiene esta idea de la perfección y belleza de Paris. Y es bello Paris. Pero jamás podrían creer que también hay una gran diferencia entre un grupo y otro. Que también existe muchísima discriminación.
Por un lado tenemos esta Francia magica, al igual que podemos encontrar barrios feos donde ni siquiera los propios parisinos quisieran ir. ¿Pero quien quisiera ver estos lugares? Es difícil vender el infierno como un destino turístico.
Esto sin duda es un problema. Porque un sector de la sociedad se esta viendo empujado al olvido. Un sector que también pertenece a ese lugar idílico, se va quedando sin oportunidades. Ya que todo el sistema esta girando para preservar la imagen que vende, la imagen que provoca la mirada súper curiosa, del mundo entero.
Por lo tanto estos barrios que también crean cultura, que viven una realidad con un poquito en común, se estancan en una especia de purgatorio. En donde nada esta claro, mas que el saberse: como los posibles consumidores de un producto. Que incluso teniendo los medios en algún momento para obtenerlo, saben que o ha sido creado para ellos. Ni que tampoco se espera que algún día puedan gozar de el.
Por eso me llama la atención la película, como también lo sutilmente crueles y despiadados que pueden resultar los medios de comunicación masiva.
El tema no es algo que pueda parecer ajeno a nuestro país. Nuestra nacion se vende el exterior con todo tipo de campañas, ¡que invitan al futuro turista a disfrutar de una Costa Rica, que ya no existe! A disfrutar de ese gesto “pura vida”, que dejo de ser un sentimiento realmente honesto, realmente sincero. Para convertirse en algo así como un cheque en blanco. Que será devuelto con el valor que considere justo quien quiera comprarlo.
Vemos incluso como similar a lo que sucede en la película LA HAINE, la marginación, la pobreza, la exclusión, todo esto se transforma en otro souvenir. Perdiendo total importancia, tanto para la gente que convive con esta realidad día a día. Mientras se vuelve algo así como un circo gratis para aquellos que vienen de afuera. Pues, como decía anteriormente, tratar de vender una solución que conmueva y llevar al total de la población a tratar de convertir esa ilusión de perfección en algo real, de verdad, se ha convertido en la mayor de las utopías. Todo el mundo quiere soñar. Todos quieren tener una idea que dispare esa ilusión en sus cabezas para olvidarse de la manera “mas real posible”, de que su realidades verdad no existe, aunque luego despierten en ella una vez mas.
Los medios de comunicación, la publicidad, el arte quizá, no sé, dejaron de informarnos sobre la realidad, de criticarla. Dejaron de darnos a conocer la verdadera esencia de los lugares, dejaron de producir sentimientos, para transformarlo todo en una línea de ensamblaje. Para espulgar la realidad y dedicarse por completo a vendernos verdades que existen solamente en el papel. Presentándonos esas realidades que son comunes únicamente para un pequeño sector, como realidades comunes a todos. Confundiéndonos, pero al fin y al cabo consiguiendo su objetivo: posicionar en nuestras cabezas las ideas que nos quieren vender.
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